no tenemos planeta B

Teatro del amor (y el sexo)

Una conversación con Federico Abrill, dramaturgo y director de "La obra del sexo". Ahora en temporada en el espacio Yestoquelotro.

Publicado: 2019-10-04

¿Estamos viviendo el amor (y el sexo) por nuestras propias dinámicas o las dinámicas que otros crean para nosotros? ¿Qué es el sexo con amor, el sexo por el sexo, el amor por el amor y el amor con sexo?  

Vivimos en tiempos en los que no apoyar el “amor libre” (lo que sea que eso signifique) es "tóxico", y apoyarlo demasiado, también. Tiempos en los que los millennials se dejan llevar por los posts de inspiración de sus "influencers" favoritos y, sobre todo, culpan a mercurio retrógrado por los resultados de sus malas decisiones porque claro, se los dijo Mia Astral. En estos tiempos, es cada vez más difícil encontrar una autonomía para vivir bajo las reglas que como individuos creamos o desciframos para nosotros y dentro de esto, para nuestras relaciones de pareja.

Las líneas se despintan, y hasta desaparecen, para dar espacio a otras que a veces nos confunden más que antes. Tanto en la vida como el teatro mismo, nacen nuevas dinámicas y búsquedas que dan resultados extrañamente interesantes y que tal vez puedan resultar en obras de teatro como esta.

"La obra del sexo" está descrita como “una comedia romántica hipster contemporánea con toques de clown e independiente” y es más compleja de lo que parece.

No, no es una guía para tener mejor sexo ni tampoco una obra que tiene a sus actores pretendiendo tener sexo en escena. “La obra del sexo” habla sobre el sexo, sí, pero habla de muchas cosas más también. Une puntos y los desliga. Es una invitación a pensar -o más bien es un ejercicio reflexivo- sobre quiénes somos frente al sexo y al amor.

Aquí una entrevista a Federico Abrill , el dramaturgo y director de la puesta.


¿Por qué siempre vuelves al clown? ¿o es que nunca te vas?

Creo que nunca me voy. Yo soy clown. Te cuento: yo comencé a escribir a los 16 años y siempre voy a ser dramaturgo, es decir, mi primera capa siempre va a ser contar historias. Luego fui actor y después de eso descubrí el clown y lo que esto me dio fue la posibilidad de asumir mi dramaturgia y mi actuación con firmeza, por así decirlo. En el clown encontré la verdad, la sinceridad y a la vez el juego, y algo que yo sentía que en esa época el teatro carecía: realidad. No por un tema de hacer cosas “realistas”. Me refiero a que haces una comedia, el público se ríe, esperas y pasas a lo siguiente, pero creo que ahora estamos viviendo en otras épocas. Yo me acuerdo disfrutar de ver a Ricky Tosso romper la risa también, es más, yo veía a Ricky Tosso para ver cuando se reía, tomando para sí mismo lo que le sucedía al público. Entonces para mí hacer teatro y clown es el summum de estar presente, porque se está presente con el público, con lo que se “es” en escena y a la vez está reaccionando con todo lo que pasa en ese momento. Lo que sucede, lo reconoce. 

Federico abrill 

Vuelvo siempre al clown porque siento que es lo que necesitamos ahora, necesitamos inmediatez, responder a los tiempos que estamos viviendo.

Los tiempos del Netflix y tiempos en los que la gente responde a otros estímulos.

Yo realmente no estoy seguro de lo que el público necesita ahora, digamos que “La obra del sexo” está funcionando y el porqué de esto es todavía una investigación.

La obra del sexo tiene funciones a las 10 de la noche solo los viernes y sábado. Es bastante particular eso, ¿tú crees que esa inmediatez de la que hablas y el hecho de que la gente vaya a ver la obra tiene algo que ver con que esté en un horario que recién se está abriendo en Lima?

Sí, yo creo que el público espera ver algo. Creo que viene a ver humor, creo también que viene a ver algo que parezca una representación del Kamasutra, que viene con una idea muy concreta de lo que es la obra y lo primero que nos encargamos de hacer en la obra es decirle que eso no es lo que va a ver. Creo que las 10 de la noche es la hora perfecta para dejar de pensar, sin tráfico, con la idea de tomarse una cerveza. Creo que a veces las estructuras, en este caso horarios, lo único que hacen es alejarnos. Si esta obra fuera a las 8 de la noche de repente la experiencia sería distinta. Tal vez algo que tiene que ver con diferentes expectativas. Tal vez a las 8 de la noche esperas otra cosa que a las 10.  

Es una salida de noche, me parece que es un “previo” a un plan de viernes o sábado por la noche. Y estar ahí, viendo la obra es como empieza la noche.

Claro, y creo que tiene que ver con el rol del teatro como entretenimiento. Siento que el público no va con esta pregunta de “¿Qué me va a enseñar esta obra? Si no que va con la idea de que se va a entretener, a ver que pasa. Las miradas son distintas, el público es distinto y las reacciones son distintas. Algunas noches tenemos funciones “interactivas” a pesar de que la obra no está planteada como tal, tenemos público más cauteloso, también. Entonces es un descubrir constante.

Como dices, el público muchas veces va en búsqueda de un aprendizaje, pero el equipo de la obra también está en un aprendizaje constante. ¿Cuál dirías tú que es tu mayor aprendizaje como dramaturgo, director y actor?
Muchas cosas. Primero, cosas que parecen simples. Decisiones que tomamos por cuestiones estéticas que tal vez no sean las mejores para el tipo de obra que estamos haciendo, en este caso, una comedia. Hubo problemas de luz, lo solucioné. Como diría David Carrillo yo soy “el que soluciona “. Aprendes muchas cosas del público, la proximidad que hay entre los actores y el público es importante en este espacio. Realmente es una obra que se construye función a función. Recién descubrimos que el público está dispuesto a participar. Entonces: ¿Qué hacemos con eso? Es un aprendizaje constante.
Antes de esta obra, escribiste “Implosión/Explosión” dirigida por David Carrillo y estabas en escena. Y en esta obra también estas, digamos que haces el personaje que del dramaturgo. ¿Es esta una búsqueda escénica también? ¿Una pequeña gran libertad que te tomas?
Claro, es mi obra y lo que se dice vino de mi. Es una ficción que hemos creado y hay experiencias mías, y sí, se construye también con las experiencias de los actores, pero es un permiso que me doy. Siento que hay muchas etiquetas y muchas cosas que uno puede o no hacer, es decir, si eres dramaturgo no te puedes parar en un escenario, hayas estudiado con quien hayas estudiado, no puedes y entonces esto responde a los tiempos; a una forma de hacer muy millenial: Pro multi-tasking, siendo y tomando los roles que queremos, entonces si en esta obra yo quiero entrar a escena ¿Por qué no podría?
Claro. Entonces, tomando todo esto en cuenta, ¿Qué es lo que viene? ¿Cuál es la siguiente exploración como dramaturgo, director y actor?

Para mi es importante explorar en la comedia, siento que es un espacio poco explorado. Se está haciendo drama, desde lo testimonial, la autoficción, lo documental, cada vez se están tomando nuevos espacios y volviéndose escénicos; pero la comedia siempre ha sido un arte “menor” y ojo aquí, esa misma gente que dice que un dramaturgo no puede actuar es la misma gente que dice que la comedia es un arte menor. Pues, la verdad es que es bien difícil hacer comedia. Se sufre, no sabemos qué va a pasar en cada función. Es por eso que quiero explorar más en ella. También estoy escribiendo dramas, entonces creo que diría que ahora lo que quiero hacer es explorar las cosas que a mi me interesan sin pensar en lo que van a generar. Creo que siempre he tenido mucho miedo. Por eso nunca dirigí mis trabajos, siempre pensaba en otras personas.  

Sé también que “La obra del sexo” es algo que quiero seguir explorando y que vamos a seguir haciendo, algo está sucediendo que hace que a las 11:30 de la noche salgas del teatro activo, con ganas de hacer cosas.

Me encantaría seguir trabajando el “teatro de la inmediatez”, en lo que está pasando ahora y es importante y no en tratar de escribir la obra que te va a “cambiar la vida” o la que trata temas tal vez densos. Son evidentemente importantes, pero quizás todos los que escribimos estamos cayendo por ese lado.

Entonces eso: teatro de la inmediatez, comedia y también sé que mis obras van a ser más queer, mas LGBT porque siento que debe haber representación y también se debe poder explorarlo todo sin etiquetas.

Súper, eso ¿no?

Sí, siento que es muy moderno. Tu vas a ver algo y no tiene etiquetas. Para mi es importante tomar un tema y resolverlo en un montaje y explorarlo ah, también. Para esta obra escribí dos obras en realidad, la primera fue descartada por homofóbica y misógina que resultó siendo justo lo que buscábamos criticar con la puesta. Es difícil, escribir, dirigir y es difícil que los actores tengan un espacio para explorar, pero también la búsqueda va por ahí: por buscar formas y rutas para escribir y hacer teatro que no sean tan agotadoras como este proceso. Por eso mi deseo de que esta obra se extienda lo más que pueda. Yo realmente creo que, si esta obra es algo que se pueda hacer una vez a la semana, lo voy a hacer. Al fin y al cabo, esta es una obra que responde a los tiempos y va a estar en constante cambio y creo que todo el equipo está dispuesto a trabajarlo desde ahí. 

“La obra del sexo” acaba de anunciar la extensión de su temporada por dos fines de semana más. Va los viernes y sábados a las 10:00 p.m. del 04 al 12 de octubre en Yestoquelotro Estudio Teatro: Calle Pérez Roca 196, Barranco.

Las entradas están a la venta en Joinnus y en la boletería del teatro.

Actúan: Macarena Carrillo, Omar García López, Jóse Spigno, Eduardo Pinillos y Natalia Torres Vilar.

Entrevista por César Ulloa Cuéllar @ceguuce para @untelonimpresionista


Escrito por

César Ulloa Cuéllar

Director de arte egresado del diplomado en Direccion de Arte de la Escuela de Cine de Chile, egresado del Centro de formación teatral ARANWA


Publicado en

Un Telón Impresionista

Sobre teatro y todas esas otras cosas que nos conectan a él